Las autoridades estadounidenses poseen una herramienta de seguridad llamada Flock, diseñada para escanear matrículas y seguir los movimientos de los vehículos. Sin embargo, ha emergido un preocupante uso indebido de esta tecnología por parte de algunos agentes de policía que la emplean para acosar a sus parejas, exparejas y sus familiares.
En junio de 2024, se hizo público el caso de un agente de policía de Orange City, en California, que utilizó Flock para escanear 69 veces la matrícula de su expareja, más de 20 veces en la de sus padres. El policía, con la información obtenida, acudió a los lugares donde ella se encontraba para intimidarla, además de llamarla constantemente y colocarle un AirTag en su propiedad personal. La persona acusada fue condenada a un día de prisión y cinco años de libertad condicional.
Este no es un incidente aislado. Según un estudio presentado por el Institute for Justice, al menos 18 agentes han sido condenados en los últimos años por usar Flock con fines de acoso, desde la vigilancia de exparejas hasta la persecución de desconocidas. Por ejemplo, se menciona un caso en el que un oficial rastreó y detuvo a una mujer que había conocido en un rodaje, simplemente porque le gustaba su presencia. Aunque los casos condenados son conocidos gracias a la transparencia del sistema, la realidad es que muchos más casos posiblemente no hayan sido descubiertos.
Qué es y cómo funciona Flock
Flock es una empresa estadounidense que desarrolla tecnología de seguridad pública. Opera una red de cámaras fijas que escanean automáticamente las matrículas de los vehículos que pasan. Esta información se almacena en una plataforma de nube, donde los usuarios autorizados pueden acceder a los datos para reconstruir el movimiento de un vehículo con una alta precisión. El sistema también compara las matrículas escaneadas contra listas de alertas, incluyendo órdenes de arresto, desapariciones de personas y vehículos robados.
Su efectividad
Según Flock, la plataforma ha sido fundamental en la resolución de cerca de 700.000 casos al año, ayudando a esclarecer crímenes que solían quedar sin resolverse, como atropellos con fuga. La empresa destaca que, gracias a Flock, más delitos que antes eran impunes pueden ahora ser investigados. Sin embargo, y aunque Flock defiende su tecnología, el sistema no exige una orden judicial para su uso. Cualquier oficial con acceso a cuenta y contraseña —muchos no lo usan en forma documentada— ha utilizado Flock para búsquedas no motivadas e ilegítimas.
Las respuestas de Flock
Ante las críticas, Flock ha manifestado a 404media que está al tanto de algunos casos de uso indebido y los describe como una minoría. La empresa afirma que la transparencia del sistema ayuda a detectar estos abusos, mencionando sus herramientas de auditoría interna. A pesar de ello, no todos los casos de acoso se descubren rápidamente. En muchos casos, el acoso continúa durante meses o años antes de que se descubra. Además, debido al volumen masivo de búsquedas, incluso usar una planilla de hoja de cálculo no sería posible, ya que se calcula que supera los un millón de registros.
Have I been Flocked?
Es difícil para el público común conocer si su privacidad ha sido violada con Flock. Sin embargo, en respuesta a estos abusos, surgió una plataforma web independiente llamada Have I been Flocked?, que permite a las personas verificar si sus matrículas han sido escaneadas por el sistema. Esta página funciona comparando la matrícula con registros internos filtrados.
El sitio web ha generado cierta controversia: Flock ha expresado su preocupación de que pueda servir para doxxear a agentes y exponer investigaciones en curso. Sin embargo, hasta ahora no hay éxito en su intento por cerrar la plataforma.
El control necesario
Flock, como empresa, destaca su contribución al sistema de seguridad nacional y a la mejora en la resolución de crímenes. Sin embargo, los abusos por parte de algunos policías han puesto en evidencia la necesidad de medidas más estrictas para garantizar que su tecnología no sea utilizada de manera opresiva. Se requiere tanto mayor transparencia por parte de los operadores del sistema como una supervisión más estrecha por parte de las autoridades encargadas del cumplimiento de la ley.
